No sé que se habrán tomado esta gente para dar la misa, pero la verdad es que la celebración evangélica está fuera de lo común. La locura crece por cada segundo del video alcanzado su climax en el minuto 1:30. Algunos empiezan a convulsionar e, incluso, a tener espasmos y ataques epilépticos por el suelo…
Ya me es difícil soportar el dolor de un piercing facial como para pensar en algunas de las modificaciones de cuerpo que podemos ver a continuación. No estoy en contra de los tatuajes, pero hay algunos que realmente me parecen…una estupidez o fruto de una locura transitoria. ¿Sabrá esta gente que tendrán que convivir toda su vida con el mismo tatuaje? ¿Seguirá merodeando por las calles el tipo que lleva la bomba tatuada en su cuerpo?…